> Comienzan las etapas de amplias mesetas hasta León, en las que la solana y el románico acompañarán al peregrino por la ruta.
El estilo románico fue ampliamente difundido por el Camino de Santiago en los siglos XI y XII: las cubiertas de madera se sustituyeron por bóvedas, sostenidas por un arco de medio punto y gruesos muros de escasas ventanas.
El primer pueblo tras abandonar Burgos es Villalbilla, con su iglesia de la Asunción; luego se pasa el Puente del Arzobispo donde el rey Alfonso VI se cayó cuando perseguía a las huestes enemigas y se llega a Tardajos y a Rabé de las Calzadas, lugar de unión de dos vías romanas y de la Fuente de Prao Torre. Se atraviesa la alargada calle de Hornillos del Camino y seis kilómetros después nos topamos con Arroyo San Bol, lugar enigmático del Camino burgalés. En Hontanas la hospitalidad es la característica más acentuada, por eso muchos peregrinos hacen aquí su fin de etapa. Ya en Castrojeriz se evocan los recuerdos de la época de la maligna enfermedad gangrenosa del fuego de San Antón que la Orden de los Antonianos curaban milagrosamente. Esta enfermedad azotó Europa durante los siglos X y XI; mostraba como primeros síntomas erupciones ardientes y enrojecimiento a partir de las extremidades, al igual que la peste porcina que también curaban los miembros de la Orden de San Antón, ermitaño egipcio del siglo III.
Esta etapa se hace especialmente dura debido sobre todo a la longitud del itinerario. Para enfrentarse a este tramo, además de la condición física, es importante mentalizarse para la soledad del camino, ya que se adentra en la meseta castellana. Esto tiene un gran encanto para el caminante, pero también le obliga a estar preparado para cualquier eventualidad, sobre todo climatológica, ya que con sol o con viento este tramo se hace especialmente difícil.
La salida de Burgos no tiene nada que ver con la entrada (por polígonos) ya que es hermosa e invita a continuar el camino. Especialmente emotivo es este fin de etapa ya que, después de recorrer 38 kilómetros, el Convento de San Antón acoge bajo sus arcos al peregrino. Este es uno de los momentos mágicos del camino.
- Hasta Rabé de las Calzadas el camino no reviste mayor dificultad, pero a partir de aquí, si bien el piso está en perfectas condiciones, un fuerte ascenso obliga al peregrino a emplearse a fondo hasta Hornillos, lo que son 8 kilómetros.
- Hornillos del Camino-Hontanas Es un tramo de ascenso y que además cuenta con el piso desfavorable para el peregrino: piedras, irregularidades y hendiduras de ruedas de tractor (de hasta medio metro de profundidad en algunos puntos) que ayudan a la formación de charcos y barro. Todo esto obliga al caminante a pasar por campos cultivados. Hontanas parece que no llega nunca, a esto contribuye el hecho de que la localidad se encuentra en una depresión y a que una señal informa de que Hontanas está a medio kilómetro cuando realmente queda kilómetro y medio.
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