Salimos de Poncebos (215 m) por la conocida y transitada Senda del Cares, superado el tramo más empinado de “La Senda” llegamos a Los Collados (540m-0,30 h.), primer reagrupamiento.
Siguiendo el espectacular camino del Cares llegamos a Culiembro (445 m.-1,30 h.), donde dejamos el camino principal para bajar al río Cares por un sendero que nos hace perder cien metros de altura. Cruzamos el rio por el Puente La Vieya (350 m) y subimos un tramo arreglado con escalones y un pasamanos de cable, accedemos al camino que, en prolongadas zetas, sube a Pando Culiembro. En la parte alta el camino está invadido por las ortigas; en este tramo conviene llevar pantalón largo. También se puede subir arrimado a las paredes rocosas de la izquierda, por encima de unos bloques de piedra por los que se puede avanzar sin complicaciones. De cualquier manera llegamos a las praderías del collado Pando Culiembro (670m.-2,30 h.), lugar ideal para comer un tente en pie y realizar un descanso.
De frente hacia el SW y en fuerte subida tenemos la Cuesta Los Areños por donde discurre el camino que se dirige a la canal de Piedra Bellida, encajada entre imponentes paredones. Poco antes de introducirnos en la mencionada canal, sobre la pared de la derecha, arranca un sendero que en una veintena de metros nos lleva al Horcado Turonero Cimero (935m-3,00 h). La vista desde esta raquítica atalaya de lo profundo de la Canal de Ría es inenarrable, ya que cada persona tiene sensaciones diferentes; como quiera que sea, es espectacular.
La bajada al encuentro con la Canal de Ría se realiza por un sendero, en algunos tramos no muy definido, pero que no reviste peligro. Así llegamos al Paso la Riega (825 m). El camino continúa rumbo a Caín por el Monte Cuebre, nosotros continuamos subiendo por la riega hasta su entronque con la Canal del Agua.
En este punto hay que prestar atención, pues de lo contrario no se entra en la canal.
Siempre ascendiendo con tendencia a la derecha se supera una pared que se interpone ante nosotros; alcanzada la cresta hay que continuar por ella un corto recorrido hasta su final, para descender unos metros y acceder al siguiente tramo de la estrecha canal. Casi al principio de la canal propiamente dicha, hay una pulimentada llambria ya que cuando la canal trae agua forma una cascada. Esta dificultad se salva por la derecha, por una inclinada y herbosa ladera, a media ladera hasta que se ha superado la zona de la cascada. Es sin duda la parte más arriesgada de todo el recorrido. Una vez introducidos en la canal, a disfrutar con las bonitas trepadas. Cuando el terreno se complica se sale por la derecha hasta llegar a una parte donde la canal adquiere más amplitud; se progresa con cierta comodidad por el suelo tapizado de hierba, este segundo tramo finaliza en una especie de colladín.
Por la derecha están las impresionantes caídas hacia Lo Alto de Ría (1745 m-7,30 h), por la izquierda, las inaccesibles paredes de los Cuetos del Trave, y de frente el último tramo de la canal. Tramo de pedrero hasta su finalización. Con paciencia, avanzando por donde las piedras son más grandes ó saliéndose a la derecha, llegamos a la Collada del Agua. (2135 m-8,30 m).
La puesta de sol ocultándose detrás de Peña Santa, sólo tiene parangón con la de Collado Jermoso. Son dos puestas de sol maravillosas, ya que suele formarse mar de nubes sobre el río Cares, dando la impresión de encontrarse sobre un mar de algodón.
Datos técnicos: La trepada está catalogada en las guías como grado II+, por lo tanto de baja dificultad técnica, pero con gran exposición al vacío. La ascensión discurre por un terreno plagado de escalones, gradas, terrazas…donde las manos se utilizan más que nada para mantener el equilibrio. Son los pies los que hacen el 100% de la ascensión. Incluso hay montañeros que suben sin apoyar para nada las manos en toda la ascensión.
Si la meteorología lo permite, saldremos del refugio con rumbo SE, se atraviesa el Jou de Cabrones en toda su longitud hasta llegar a la pared que se interpone entre nosotros y el collado del Jou Negro. Superado este escollo por una canaleta de tierra y piedra, todo muy descompuesto. Rebasamos el Jou Negro (con un pequeño glaciar en lo más profundo) por la izquierda, el camino continúa por una elevada repisa que nos evita perder altura. Llegamos al Collado Cerredo situado al oeste del jou del mismo nombre. Tenemos que llegar al pie del pedrero de la cara este siguiendo los jitos y las trazas de sendero. Debemos cruzar un pequeño pedrero que cae de la Torre Labrouche y tras pasarlo, ascender en diagonal por una serie de gradas en dirección SW hasta que alcanzamos el pedrero de la cara este, al pie de la muralla rocosa.
Remontamos el pedrero con tendencia a la derecha (NO), dirigiéndonos a una canaleta. Podemos optar por subir por subir por la chimenea, o trepar por el muro de su derecha. La ascensión prosigue por la canal, hasta que alcanza un lugar donde debemos girar por completo al SW para iniciar la travesía ascendente de la cara este, a través de una sucesión de gradas y escalones. Seguimos la ascensión hasta llegar a una zona de llambrias cercana a la cresta cimera. Allí superamos por la derecha un pequeño muro de roca que nos impide el paso, así llegamos a la arista cimera y caminando por ella unos metros, a la cima (2648 m). Las panorámicas que se divisan desde el “Techo de la Cordillera “son inmejorables. Vemos las cimas más relevantes de los tres macizos sin nada que se interponga ante nosotros.
La bajada debemos realizarla sin prisa, con cuidado de no tropezar ni tirar piedras.
Llegados al Collado Cerredo, tomamos dirección NE, remontamos una pequeña loma para descender al jou que bordea la base de La Párdida y remontar a la Horcada Arenera (2283 m).
El camino continúa bajo los imponentes paredones del Neverón de Urriello, y desciende por la Corona del Raso a la Vega de Urriello (1953m). Después de tomar una cerveza o cargar agua en la fría fuente del refugio, cogemos el transitado camino que en revueltas nos lleva al Collado Vallejo (1540 m), desde donde vemos por última vez “El Picu,” ya que cambiamos de vertiente y de terreno. Pasamos por las cabañas de la Terenosa y llegamos al Collado Pandébano (1212 m).
Poco más abajo tomamos la pista que en cuarenta minutos nos lleva a los Invernales del Texu (880 m). Continuamos por la pista hasta llegar a La Curvona, donde cogemos la carretera que en un corto tramo ascendente nos lleva a Sotres (1000 m).
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